Wednesday, October 29, 2025

Ahora que miramos oscilar la sombra de los árboles en el asfalto
Y deducimos sabiamente y sin gran esfuerzo que corre una brisa suave que no vemos,
Ahora que notamos sin aparatos técnicos ni mayores estrategias de observación
que el sol no calienta demasiado ni demasiado poco
porque se filtra entre las hojas y nos alumbra al azar
ahora el ojo derecho, ahora el cuello de la blusa o el codo
como en el cuadro aquel de Renoir de gente bailando en el Moulin de la Gallette;
Ahora que estamos en sosiego, pensemos un poco en nosotros:
¿Hay alguna parte de nuestro cuerpo que nos duela insoportablemente?
¿Hay alguien que nos tenga doblegados fuertemente como una caña a punto de romperse?
¿Hay algún imbécil por aquí cerca que se ríe a carcajadas hablando por el móvil?
¿Hay niños soltando procacidades a los cuatro vientos mientras corren tras un perro o una pelota y las madres impertérritas saborean olorosos calamares fritos?
¿Acaso el camarero no nos ha servido discretamente, sin familiaridad excesiva
Como pretendiendo ser amigo nuestro de toda la vida
Ni como si tuviéramos que sentirnos culpables de tener un rato libre mientras él trabaja?
¿No es cierto que el café está bien caliente o la cocacola bien fría o que el vino parece haber sido destilado con la concurrencia de alguna página del libro de Omar Jayán?
Pues si es así y el sosiego es esto, hagamos algunos planes:
Por ejemplo, busquemos una palanca con la que podamos mover el mundo aunque sólo sea un poquito, tan poquito que los tontos necesiten máquinas que midan en manómetros para notarlo.
O digamos en voz alta una frase que haga temblar el aire como ésta que leí una vez:
“Ya que no podemos disponer de lo efímero, conformémonos con lo eterno”
que, si bien parece un epitafio no lo es porque resume toda la sabiduría
de los pitagóricos o de cualquier otra escuela, que eso da igual,
porque lo importante es decirla, hacerla verbo, golpear el tiempo.
O, ya que estamos en plan ñoño, ¿por qué no atrapamos ese diente de león que se arrastra entre nuestros pies y le damos un soplo alentador?
Podemos relacionar su viaje cercano y efímero con los futuros viajes a las estrellas.
Eso sí que será una tarea sobrehumana, es decir, planeada para nosotros…

Aunque, en defecto de todo, siempre podemos hacer un blog.
Ahora que estamos en sosiego y si éstas no te parecen propuestas seductoras
Seguro que tú puedes hacer otras a lo mejor más prácticas o aventureras .

¿Habrá algo que nos impida si no llevarlas a cabo, por lo menos pasar un rato divertido y luego, dentro de muchos años recordar lo tontos que fuimos pero lo bien que lo pasamos?